Equitación y ciencia: una introducción

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 Equitación y ciencia: hacia una relación sana, segura y sostenible con los caballos.

 En nuestra web hay muchas referencias a diferentes artículos relacionados con la quiropráctica, biomecánica y el cuidado osteomuscular de los caballos. Sin embargo, nuestra relación con los caballos, fieles al viejo adagio “mens sana in corpore sano” se basa en algo más que las cuestiones puramente físicas. Estamos hablando del aspecto psíquico del caballo y su aprendizaje como uno de los que más influyen en nuestra relación con ellos, independientemente de cuál sea ésta o la modalidad deportiva que practiquemos.

 Por eso, en este artículo queremos establecer una serie de reflexiones como punto de partida para otros artículos que seguirán a éste, y cuyo objetivo es acercar a la comunidad ecuestre las conclusiones de diferentes avances científicos que afectan a nuestra relación con los caballos, sea ésta en el ámbito de la equitación o no. Nuestro objetivo, desde QuiroEquus, como miembros de pleno derecho de la International Society of Sciencific Equitation es conocer qué ofrece de nuevo la ciencia en materia de equitación y tratar de incorporar esto a nuestra praxis, así como dar traslado de tales conocimientos a la comunidad ecuestre. Esperemos que estos artículos sirvan para tal fin.

 Pensamos por tanto, que ésta linea de artículos divulgativos puede ser útil; os dejamos a continuación una serie de reflexiones al respecto como introducción y punto de partida.

 Físico y psíquico: una realidad indisoluble y bidireccional.

 Es imposible aislar el trabajo físico de nuestros caballos del aspecto psíquico de estos, lo que significa que estos planos actúan como dos caras de la misma moneda (el caballo), por lo que actuando sobre uno directa o indirectamente estamos afectando el otro. En este sentido son muchas las lesiones que vienen derivadas de problemas comportamentales y problemas comportamentales que arrancan en algún tipo de dolencia o molestia (Dyson, 2012).

 Nuestro objetivo como quiroprácticos y veterinarios ha de ser velar por el bienestar equino, no solo por la ausencia de enfermedades, y en esa linea debemos de actuar en especial sobre las causas, y muchas veces es la propia equitación la causa de diferentes patologías osteomusculares y problemas comportamentales que antes o después, en mayor o menor grado, llegan al plano físico.

 La ciencia y las investigaciones en equitación.

 En pleno siglo XXI la ciencia ha introducido sus tentáculos en las más variopintas materias y como no, la equitación no podía escapar a ella. Son muchos y de muy buena calidad los estudios que se están realizando en equitación, sin embargo, la capacidad de difusión e impacto de estos estudios hacia profesionales y aficionados es escasa cuando no nula.

 La equitación es sin duda una combinación de arte y ciencia, sin embargo la comunidad ecuestre cuenta con escasas referencias medibles y objetivables, lo que dificulta en muchas ocasiones la reproducibilidad y eficacia de métodos de equitación. A nadie se le escapa la falta de universalidad de método, tanto cualitativa como cuantitativamente, hasta en los más brillantes profesionales. Los estudios científicos permiten precisamente llegar a conocimientos reproducibles que pueden y deben mejorar nuestra relación equitacional con los caballos. Para ello, es necesario considerar que no todo artículo, libro o método “valen” y en esa línea desde QuiroEquus solo traeremos a colación resultados de investigaciones serias, que estén publicadas en revistas con determinados índices de impacto y sistemas de revisiones, materiales y métodos que acrediten la calidad de las mismas.

Nosce te ipsum” et “nosce tuum equus”

 Este aforismo griego “conócete a ti mismo”, deberíamos de aplicarlo también al caballo como un “conoce a tu caballo”. En ese sentido parece claro que el éxito en nuestra relación con nuestros caballos, sea ésta pasear del ramal por un prado o una competición de élite, es una ecuación con múltiples factores, muchos de ellos todavía desconocidos y otros difícilmente objetivables. Afortunadamente, tenemos dos factores de gran peso en el resultado de la investigación y sobre los que existe una gran cantidad de estudios científicos y conocimientos: la biomecánica y la teoría del aprendizaje.

Pero, ¿qué es la Teoría del aprendizaje?…no son más que los conocimientos que nos permiten describir las formas en las que los animales aprenden y así poder determinar métodos de entrenamiento sanos, seguros y sostenibles en el tiempo. Consiste en aplicar al campo de la equitación, entre otros, los resultados de experimentos como los de Pavlov con el condicionamiento clásico.

Sin embargo, no siempre sabemos sacarle rédito a estos conocimientos. En un estudio realizado en Australia por Warren-Smith en 2009 se valoró el grado de conocimiento de la teoría del aprendizaje por parte de entrenadores equinos encuestando a 830 profesionales. A la pregunta solicitando una definición de “refuerzo negativo”, solo el 10% de los entrenadores equinos contestaron correctamente. A la pregunta solicitando una definición de “refuerzo positivo”, solo el 3% de los entrenadores equinos dieron una respuesta satisfactoria. En estas mismas cuestiones los entrenadores caninos contestaron bien en torno al 40%.

Asimismo, el análisis etológico de diferentes manuales y técnicas de equitación ofrece multitud de estudios que concluyen la inconsistencia de los mismos en términos de coherencia con la teoría del aprendizaje (Warren et al, 2012; Warren-Smith y McGreevy, 2005; Ödberg, 2005 y un largo etc.)

Un mal conocimiento de conceptos clave como éstos puede suponer una pérdida en la eficacia de los entrenamientos, incrementando por ejemplo el número de repeticiones necesarias y los tiempos de trabajo, lo que puede incrementar las probabilidades de lesión y en el mejor de los casos la instauración de un rendimiento subóptimo en el caballo.

 Escepticismo y dogmatismo.

 Cuando se habla de la aplicación de conocimientos científicos en equitación, son muchos los escépticos que argumentan que la ciencia objetiviza y trata de explicar el comportamiento equino de una manera mecanicista y algorítmica negando el “espíritu” de las relaciones humano-equino (Skipper, 1999). Sin embargo, aplicar conocimientos científicos a la equitación en ningún modo busca convertir a ésta en una ciencia; simplemente trata de desarrollar métodos científicos, y por ello contrastados y reproducibles, para el estudio, medida e interpretación de las interacciones entre el hombre y el caballo.

En esta línea las mediciones de variables se convierten en una importante herramienta, en la medida en que nos permiten comparar diferentes técnicas y valorar su grado de funcionamiento y las consecuencias en términos de bienestar. El desarrollo de aplicaciones tecnológicas en forma de medidores, simuladores, etc., se ha disparado en los últimos años y es de esperar que a corto plazo ofrezcan un amplio abanico de instrumentos docentes de cara a la práctica y perfeccionamiento de la equitación.

Además, la equitación, en cuanto que práctica que incluye habilidades manuales, somáticas y psicomotrices, en el mejor de los casos siempre va a ser el resultado de una combinación de arte y ciencia. De igual modo, un físico por más que conozca todo acerca de los colores y el comportamiento de los óleos no tiene por qué saber reproducir las meninas de Velázquez. Asimismo, esta incursión de la ciencia en el campo de la equitación tampoco busca anular ni entrometerse en el espíritu de las relaciones humano-equino, en la medida que éstas sí, son una experiencia personal, enriquecedora, subjetiva e intransferible…una “meditación entre dos seres” como describe Dominique Barbier.

En el polo opuesto del escepticismo nos encontramos al dogmatismo, y desde estas líneas rechazamos asimismo el posicionamiento dogmático en torno a la ciencia. El mundo científico, está en constante evolución y avance, con lo que el conocimiento actual es sin duda la ignorancia del mañana y por ello, de nada vale asirse dogmáticamente a unos resultados sino antes bien a un método de trabajo, que en base a unos materiales y métodos científicos nos ofrezca en cada momento las mejores maneras de relacionarnos con nuestros caballos.

 

 

 

 

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