El ajuste de la silla de montar: aspectos generales

El ajuste de la silla de montar: aspectos generales.

 

 Uno de los factores que más condiciona la biomecánica equina es la montura. Su ubicación, y el efecto sumativo del peso, asiento y habilidades del jinete convierte a su ajuste en un elemento vital, no sólo de cara a una prevención de lesiones si no también de cara a conseguir un óptimo rendimiento del caballo.

 La biomecánica equina supone la generación de energía cinética (movimiento) en los mienbros posteriores y el flujo de ésta a través de las caderas, usando la columna vertebral como cable conductor de esta energía hasta su llegada a la cabeza del caballo, dónde se produce la modulación y control de la misma en forma de contacto, diferentes aires, velocidades, grados de impulsión, etc.

rider biomechanics

 El ajuste de la montura debe pues, en términos funcionales, permitir que la transmisión de la impulsión generada en los posteriores se produzca con la mayor eficiencia posible. Las consecuencias de una silla mal ajustada son variopintas y en ningún caso deseables. En los casos más leves, el caballo se mostrará “invertido” lo que supone un hundimiento de dorso, elevación de nuca, dificultad para el remetimiento de posteriores y desarrollos musculares anómalos como un mayor desarrollo de la musculatura ventral del cuello o una pérdida de masa muscular en el dorso. Este hundimiento supone que la energía en lugar de fluir por un canal recto y alineado (la columna), tendrá que fluir por un canal cóncavo, lo que hace que se pierda eficiencia en la transmisión de dicha energía y así, a igualdad de esfuerzo realizado por el caballo con los posteriores, la impusión va a ser menor con todas las consecuencias que esto conlleva. Esta misma pérdida de eficiencia se produce en el caso de sillas asimétricas que generan compensaciones antiálgidas del caballo y con ellas escoliosis en la columna equina; una columna con forma de “S” tampoco trasnmite adecuadamente la energía, sin perjuicio de los problemas de dolor, subluxaciones, etc., que genera.

  El mal ajuste puede ir más allá y generar heridas, típicamente en la cruz por ser la zona más prominente. En ocasiones, los malos ajustes prolongados en el tiempo desembocan en auténticos problemas clínicos como la desmopatía del ligamento supraespinoso, las cruces fistulosas o los problemas en los procesos espinosos de las vértebras. Sin embargo, no hay que dejarse llevar por la idea de que si no obsservamos dolor o heridas es porque nuestra silla ajusta bien….nada más lejos de la realidad. Son muchas las ocasiones en las que el mal ajuste de la silla sólo va a mostrar como síntoma una disminución del rendimiento deportivo y/o una mala biomecánica, y después de todo el tiempo, dinero y esfuerzo lo que invertimos en nuestros caballos, ¿quién quiere esta situación?. 

 Por ello, resulta lógico que abandonemos la vieja creencia de que una misma silla puede valernos para siempre y para todos los caballos. De hecho, los dorsos de los caballos lejos de ser estáticos, funcionan como algo dinámico ya que la musculatura de estos evoluciona con la edad, alimentación, tipo de vida, entrenamiento, etc. Los protocolos más novedosos de ajustes de sillas que se están utilizando en la actualidad, incluyen una revisión de su ajuste cada cuatro meses, en reconocimiento precisamente a esos cambios que experimentan los dorsos de los caballos de deporte en función del momento de la temporada deportiva en el que se encuentran. 

 Para valorar el ajuste de una silla de montar, son varios los parámetros que tenemos que considerar:

– la posición de la silla en relación al dorso del caballo.

– ajuste de fuste, puente, canal y bastes de la silla.

– ajuste y colocación de cincha y protectores de dorso.

– examen estático y dinámico de la silla.

 

 A lo largo de diferentes entregas iremos abordando cada uno de estos puntos en profundidad. 

 

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